Nacho León de Demencia Wines

Nacho León de Demencia Wines 150 150 Mencía&Godello, la tienda online para comprar vinos del Bierzo

Entrevistamos a:  

Nacho
León

El vino es…

Como un libro, en él podemos encontrar poesía, sueños, frustraciones, deseo, pasión… puede ser más armónico o más rústico, está ambientado en un enclave y transmite unos valores que son propios a una tierra y a la relación de la humanidad con ella.

¿De dónde viene la pasión por el vino? ¿Tradición familiar, pasión, puro emprendimiento?

Una mezcla entre emprendimiento e imprevisión. Impulso, prueba y error. Pasión por vivir y compartir a través del vino. Toda una experiencia.

¿Por qué en El Bierzo?

Destaco dos razones entre otras muchas: en primer lugar el viñedo, cantidad y calidad de viñedo viejo que se desarrolla en unas condiciones privilegiadas; en segundo lugar, un largo camino por hacer, Bierzo es una de las comarcas con mayor potencial vitivinícola mundial y estábamos en pañales en muchos aspectos. Aunque hemos avanzado algo, queda mucho por mejorar y crear todavía.

La importancia del terroir, ¿qué le da a sus vinos esta tierra?

Para mí el vino sin el Terroir es un líquido más, podría estar muy bueno pero no me llamaría, porque no le encontraría ninguna magia y por tanto no me motivaría.

¿Es El Bierzo, una potencia a explorar, un posible gigante dormido, en el mundo del vino?

Hablar del Bierzo como un gigante es contradictorio. El Bierzo es un claro ejemplo de la máxima que dice que lo pequeño es hermoso. Tenemos pocas hectáreas de viñedo, con un minifundismo extremo que lo hace diferente, único, biodiverso y excitante. Defendemos lo pequeño y por eso elaboramos en pequeño. Creemos en la elaboración artesanal y en una dimensión humana de las bodegas y viñedos. La concentración parcelaria es un proceso antinatural.

¿Qué le falta al Bierzo para que sea más conocido?

Quizás un poquito de mayor profesionalidad en el sector. Lanzar un vino al mundo requiere grandes conocimientos técnicos, comerciales y empresariales, y en ocasiones comprobamos que las iniciativas comienzan la casa por el tejado. Sin duda que sería de gran interés contar con más gente formada en nuestro tejido de bodegas. Las colaboraciones con instituciones educativas son a todas luces muy deficientes.

¿Y qué le sobra?

Al berciano le sobra chovinismo. Nos pensamos que somos el ombligo del mundo, y esto nos impide crecer y aprender de otras regiones productoras. Está muy bien ser conocedor y valedor de nuestras viñas y vinos, pero es también necesario un espíritu crítico que nos ayude a mejorar, crecer y poner al vino del Bierzo en el lugar que merece estar en el panorama internacional. Visitar bodegas en Francia, Portugal, Italia, Alemania sería algo que yo aconsejaría a muchos bodegueros.

¿La fama sería contraproducente? ¿Teme que pueda darse un efecto Priorato en la zona (pocas producciones que dan prestigio pero encarecen el producto) o acabar siendo un bien de consumo masivo como puede pasar con La Rioja o Ribera del Duero?

En general existe la idea equivocada de que los vinos del Bierzo son caros. Es absolutamente falso. Tenemos unos vinos a precios muy competitivos de altísima calidad. Soy consumidor de vinos de barra (copeo) y con frecuencia compruebo que el nivel medio de los vinos del Bierzo en este segmento es posiblemente el mejor de España. No creo que Bierzo pueda llegar a ser masivo nunca por una sencilla razón: no tenemos mucho viñedo. Debemos apostar por la calidad y la puesta en valor del viñedo, su paisaje y sus vinos.

Ser viticultor, ¿es un deporte de riesgo?

Sin duda, y esto tiene más valor en estos días. Las primaveras son de gran nerviosismo. Vivimos mirando al Cielo, y de hoy para mañana podemos perder el trabajo de un año (o incluso de más). La helada del año 2017 fue un ejemplo, pero tanto las viñas como los viticultores están empezando ahora a recuperarse de semejante varapalo.

¿Qué le ha podido enseñar el vino en todos estos años?

El vino ante todo te hace humilde. Descabalga algunos valores y enaltece otros más nobles. El vino desnuda las almas y deja al descubierto la vileza y nobleza de las gentes.

Cada vino es parte del alma del bodeguero, ¿qué cree que transmiten los suyos?

Cada uno verá lo que quiera o pueda. Vivimos en un tiempo de mucha confusión y resulta frustrante en ocasiones.

¿Cepas nuevas o viejas? ¿Con cuáles le gusta o gustaría más trabajar?

Cepas viejas, son uno de los grandes tesoros que el Bierzo y los bercianos han preservado.

Vid tradicional vs innovación e introducción de nuevas variedades.

La tradición no es más que una innovación consolidada. En el vino siempre es necesario el complejo equilibrio entre tradición y modernidad. Para nosotros el respeto por el pasado es primordial, pero eso no significa que no se pueda evolucionar y mejorar. La introducción de nuevas variedades sin haber puesto en valor las que aquí tenemos es una propuesta para mí más controvertida.

La bodega más cercana a la suya, son ¿amigos, rivales o competidores?

Nosotros, por ser tan pequeños, podríamos decir que casi no tenemos competidores. No estorbamos a casi nadie, simplemente intentamos hacer un vino honrado y representativo de una zona, y tener así un medio de vida.

Recomiende un vino que no sea suyo.

Mmmm… me apasionan los Rieslings. Por ejemplo los elaborados por Emrich-Schönleber o de Daniel Volenweider.

Maridemos estas recomendaciones: ¿Tinto para queso y blanco para pescado?

No hay por donde cogerla. Dependerá de qué queso, qué tinto, qué blanco, qué pescado… el mundo del maridaje es un universo también por recorrer. Una ciencia para nosotros desconocida y que cuenta con admirables precursores en nuestro país.

¿Está de acuerdo con las notas de cata? ¿Y con las guías que califican a los vinos?

En ocasiones sí, en ocasiones no. Los catadores son personas y como tales tienen unos criterios y gustos en los que podemos coincidir o no. Pero esto precisamente es uno de los valores del vino que no debemos olvidar.

Con la perspectiva de un cambio de hábitos en el consumo post Covid, ¿qué futuro cree que le depara el mundo del vino?

Lamentablemente creo que se va a perder un poco la barra. No sé si será circunstancial o quedará permanente. Las tradicionales rondas de vinos tan frecuentes en nuestra comarca ya estaban perdiendo fuelle, y creo que van a quedar en algo anecdótico, quizás tan sólo de fin de semana. Esperemos que sepamos adaptarnos a la nueva realidad y el vino siga teniendo hueco en nuestros corazones.

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